miércoles, 27 de noviembre de 2013

Rabia.

Los monstruos de su interior despertaron, haciendo así que toda la rabia consumida saliera en modo de explosión sin poder pararlo o evitarlo de alguna manera.

Ella, presa del pánico por no poder controlar su rabia, empezó a expresar con la misma, todo el odio que consumía dentro de ella, consiguiendo así abrir un pequeño candado que la asfixiaba, un candado que estaba tan cerrado y apretado que nunca le dejó expresar sus sentimientos y decir lo que realmente pensaba de algunas personas o de algunas cosas.


Eran tantas cosas, tantos malos momentos y tantos problemas que se tragó y dejó de lado sin expresar; que explotó de tanta rabia acumulada y tanto dolor, desde ese día no fue la misma, dejó atrás el disfraz del silencio y lo cambió por una armadura con la que se armó de valor y no tuvo problemas de expresar sus sentimientos y callar a los demás que la intentaban derribar, desde ese día dejó de ser la niña silenciosa y pasó a ser la voz que guiaba su vida.












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