Nota: Más de un año desde que no escribo nada... Éste blog comenzó con la idea de desahogarme, era mi terapia, mi pasión convertida en terapia. Después de tanto tiempo, 1 año y 5 meses sin escribir, vuelvo. David está aquí. P.D: Ando flojo en la escritura, disculpen.
Usaste tu nueva arma, la palabra, para mí es el arma más letal del mundo, la que te puede destruir por dentro con solo una simple palabra, nadie es consciente de la potencia de usarla. Pero a mí me destrozastes, queriéndolo o no, hiciste que me rompiera como un cristal, me hiciste frágil. Luego llegó el silencio, tan largo y eterno que parecía que el tiempo se detuvo. Ahí comprendí que debería de haberme protegido, no te tendría que haber dejado hablar, hice mal, muy mal. Mis lágrimas llegaron al mirarte, verte me hacía sentir alguien idiota, era idiota. No supe como parar, me giré y di media vuelta, huyendo de aquella escena enfrente tuya, grité un 'lo siento' al cielo. No tenía porqué, no hice nada malo ni mal. Llegué a mi casa, apagué el móvil, no quería saber nada de ningún mortal. Los mortales suelen dañar con sus palabras. Me encerré en mi mente. Me convencí de que nada era mi culpa, me desahogué llorando, pero sirvió para calmar mi mente, me relajé y juré no volver a mirarte más.
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